El Teatro Pavón estrena 'Bailando el silencio', un musical inclusivo sobre la realidad de las personas sordas

El Teatro Pavón estrena 'Bailando el silencio', un musical inclusivo sobre la realidad de las personas sordas

El Teatro Pavón estrena 'Bailando el silencio': un musical inclusivo sobre la superación y la realidad de la sordera

El Teatro Pavón se convierte en el escenario de Bailando el silencio, una innovadora propuesta escénica que fusiona música, danza y emoción. Este musical de carácter inclusivo tiene como objetivo principal mostrar al público cómo es el día a día de una persona sorda y visibilizar las barreras a las que se enfrenta en la sociedad.

Protagonistas marcados por la superación

La trama sigue de cerca a dos personajes que luchan incansablemente por alcanzar sus metas, interpretados por los actores Paco y Julia:

Nico (interpretado por Paco): Un joven sordo cuyo gran sueño es ser bailarín. Su camino está lleno de obstáculos que irá derribando a base de esfuerzo. El actor subraya la sensibilidad con la que se aborda la relación de la comunidad sorda con el ritmo:

"Sienten la música, no la oyen, pero la sienten de otra manera y entienden muy bien cuando una melodía es más tranquila o más cañera a través del movimiento. Es muy bonito, este musical me está enseñando mucho".

Malena (interpretada por Julia): Una estrella del pop inmersa en un complejo viaje de crecimiento personal. La actriz explica que su personaje debe enfrentarse a sus propias inseguridades, superar la falta de amor propio y aprender a valorar su valía tanto personal como profesional.

Una obra con raíces autobiográficas

El gran valor social de la obra reside en que su historia central no es pura ficción. Joaquín Marcelo, director del musical, basó el personaje de Nico en su propia experiencia vital.

Marcelo perdió la audición a los 8 años, desarrollando una sordera profunda de la que hoy solo conserva un 1% de capacidad auditiva. Sin embargo, como él mismo relata, perder el oído a esa edad le permitió conservar el habla y, sobre todo, una memoria sonora que fue clave para su futuro:

"He llegado a ser bailarín y coreógrafo porque tengo recuerdos de músicas que escuchaba cuando era niño".

Accesibilidad y un mensaje universal

El principal reto de la producción era crear un espectáculo accesible y comprensible para cualquier espectador. Para lograrlo, la obra integra de manera original la lengua de signos en la propia narrativa:

Raquel, la intérprete (interpretada por Montse): Lejos de ser una figura externa, la intérprete de signos es un personaje más sobre el escenario. Esta decisión del director aporta cercanía, dinamismo y un toque de humor durante las interpretaciones musicales.

Bailando el silencio trasciende el mero entretenimiento para dejar en el patio de butacas una potente moraleja de inclusión que el propio director resume de forma contundente: "Todas las personas, tengan o no diversidad funcional, pueden luchar y estar convencidas de que pueden conseguir sus sueños".

estutele.com