Benjamin Britten conquista Madrid: Una puesta en escena magistral de 'El sueño de una noche de verano'.

Benjamin Britten conquista Madrid: Una puesta en escena magistral de 'El sueño de una noche de verano'.

Éxito rotundo en el Real: El universo de Britten cobra vida con "Sueño de una noche de verano"

La genial comedia de Shakespeare, que entrelaza la fantasía de las hadas con el realismo popular y los enredos amorosos, ha encontrado su reflejo perfecto en la partitura de Benjamin Britten. Estrenada originalmente en 1960 con libreto del propio compositor y Peter Pears, esta ópera de madurez destaca por su carácter psicológico y una orquestación que, pese a ser de cámara, evoca con maestría la magia y la ironía de la obra original.

Una puesta en escena orgánica y teatral

La producción ha recaído en la solvencia de Deborah Warner, quien ya triunfó en el coliseo madrileño con Billy Budd. Warner logra fundir con éxito los diversos estratos narrativos de la obra, apoyada en una propuesta visual de primer nivel:

Escenografía: Práctica y etérea, a cargo de Christoph Hertzen.

Vestuario: Imaginativo y versátil, diseñado por Luis Carvalho.

Iluminación: Un trabajo atmosférico de Urs Schönebaum.

Esta cohesión escénica permite que el engranaje musical fluya con total naturalidad, haciendo que la obra funcione como un reloj sobre las tablas.

Solidez vocal y dirección musical

El extenso reparto destaca por su adecuación estilística y presencia vocal:

El mundo feérico: El contratenor Iestyn Davies convence como un Oberón bien modulado, mientras que la soprano ligera Liv Redpath resuelve con agilidad el complejo papel de Titania. El rol de Puck fue defendido con éxito mediante el doblaje de voz (Daniel Abelson) y movimiento (Juan Leiba).

Artesanos y amantes: Clive Bayley sobresale como Bottom, acompañado por un cuarteto de enamorados (Furness, Imbrailo, McIntosh y Wagner) de gran calidad.

Foso y batuta: La Orquesta Sinfónica de Madrid demostró flexibilidad bajo la dirección de Ivor Bolton. El ex-titular del Teatro Real fue recibido con entusiasmo, mostrando su habitual seguridad en el repertorio de Britten, aunque con un enfoque más cómodo en los pasajes realistas que en los puramente etéreos.

El milagro de las voces blancas

La gran sorpresa de la noche fue la prestación coral. Britten diseñó una escritura exigente para voces infantiles, reto que superaron con excelencia los Pequeños Cantores de la ORCAM. Bajo la batuta de Ana González, esta agrupación ha alcanzado una categoría internacional, convirtiéndose en el corazón musical de la función junto al Coro y Chiquicoro de Algadir.


Benjamin Britten conquista Madrid: Una puesta en escena magistral de 'El sueño de una noche de verano'.